miércoles, 28 de octubre de 2026 Noticias de El Salvador
Sociedad

Muere Sandra Yanira Martínez, pionera de la meteorología en El Salvador

El Salvador despidió el 25 de octubre de 2026 a Sandra Yanira Martínez Tobar, una figura que abrió camino en un campo donde, durante décadas, no había mujeres salvadoreñas trabajando de forma profesional. Tenía 67 años y su nombre quedó ligado tanto a la ciencia del clima como a la vida pública del país.

Su historia con el tiempo empezó muy joven. A los 19 años, una beca impulsada por el entonces Servicio Meteorológico Nacional y la Universidad de El Salvador le permitió formarse en meteorología. Ese primer paso la llevó después a especializarse en las ramas aeronáutica, hidrológica y marítima, con estudios en el exterior y una acreditación como meteoróloga e hidróloga. No fue un recorrido corto ni improvisado: fue una formación construida durante años, en aulas y en estaciones de observación.

Durante 19 años trabajó en meteorología aeronáutica en los aeropuertos de Comalapa e Ilopango, dos puntos donde un pronóstico preciso no es un dato de curiosidad, sino una herramienta de seguridad para cada despegue y cada aterrizaje. Allí se convirtió en la primera mujer en trabajar en el Servicio Meteorológico Nacional, la institución que más tarde se transformaría en el Observatorio Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Se retiró de esa labor en 2019, después de una carrera que ayudó a profesionalizar la observación del clima en el país.

Su trayectoria dio un giro hacia la política en 2021, cuando fue elegida diputada de la Asamblea Legislativa por el departamento de La Libertad, cargo que ejerció hasta 2024. En ese periodo, su perfil siguió siendo el de una especialista: una mujer formada en ciencia que llegó al parlamento con una trayectoria técnica previa, algo poco frecuente en la política salvadoreña.

El fallecimiento de Martínez deja, sobre todo, un legado de apertura. Su carrera demostró que las mujeres salvadoreñas podían ocupar espacios técnicos que hasta entonces parecían reservados a otros, y que la ciencia aplicada al clima —prever lluvias, vientos y tormentas— es un trabajo de servicio público, tan concreto como cualquier obra o programa.

Hoy, cuando un pronóstico advierte a tiempo sobre un temporal o cuando un avión despega con información confiable del cielo, hay detrás una cadena de profesionales que ella ayudó a iniciar. Por eso su despedida no es solo la de una exdiputada: es la de una pionera que miró al cielo de El Salvador y ayudó a que el país lo entendiera mejor.

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