El Parlamento Centroamericano anunció el lunes su nueva Junta Directiva para el primer año del periodo 2026-2031, y en ella aparecen dos representantes salvadoreñas. El anuncio llega, sin embargo, en un momento de incertidumbre jurídica para la delegación de El Salvador, cuyas credenciales fueron declaradas sin efecto por el Tribunal Supremo Electoral.
La presidencia del organismo quedó en manos del hondureño Samuel Armando Reyes Rendón. Entre las vicepresidencias figura la salvadoreña Ana Guadalupe Mejía Raymundo, del partido Nuevas Ideas, y entre las secretarías aparece Heidy Carolina Mira Saravia, de ARENA. La nueva directiva asumiría sus funciones este miércoles 28 de octubre, en una sesión solemne.
El contraste está en la decisión del Tribunal Supremo Electoral salvadoreño, que declaró sin efecto jurídico las credenciales de los diputados electos para el Parlacen en el periodo 2026-2031 y les dio cinco días hábiles para devolverlas. El Tribunal entregó esos documentos tras las elecciones generales de 2024, pero luego el marco legal que los sustentaba cambió de forma radical.
Ese cambio tiene dos momentos clave. El 31 de julio se aprobaron reformas constitucionales que eliminaron las referencias al Parlacen, y el 14 de mayo de 2026 una reforma al Código Electoral derogó todas las disposiciones relativas a ese parlamento en las leyes generales del país. Para el Tribunal, las credenciales perdieron así su eficacia jurídica, aunque la elección en sí no fue anulada.
El trasfondo es la decisión de El Salvador de retirarse del organismo regional, aprobada por la Asamblea Legislativa en julio de 2025 con el argumento de que se trata de una institución inoperante. A partir de las elecciones de 2027, el país ya no elegirá representantes para el Parlacen. La bancada electa el 3 de marzo de 2024 estaba integrada por 20 diputados propietarios y 20 suplentes para el periodo del 28 de octubre de 2026 al 28 de octubre de 2031.
Lo que queda abierto es cómo convivirán, en la práctica, el anuncio regional y la decisión interna salvadoreña. Las resoluciones del Parlacen tienen carácter consultivo y no obligan a los gobiernos de los países miembros, pero la presencia de dos salvadoreñas en la directiva pone sobre la mesa una pregunta sin respuesta oficial clara: qué papel jugará, en adelante, una delegación cuyo propio tribunal le retiró validez a sus credenciales.
Por ahora, ambos hechos coexisten: el Parlamento anunció su nueva conducción con representación salvadoreña, y el Tribunal sostiene que esas credenciales ya no tienen efecto legal. La forma en que se resuelva esa tensión marcará el cierre de la relación de El Salvador con un foro del que decidió apartarse.